Sí. Cada posición conserva la divisa en la que se compró y se convierte a aquella en la que lees la cuenta, de modo que un libro repartido entre Nueva York, Londres y Fráncfort sigue dando un saldo y una rentabilidad.
La divisa forma parte de la rentabilidad y no de una nota al pie. Un valor que subió en su mercado y cayó contra tu moneda enseña las dos cosas.
Para impuestos, compras y ventas se convierten al tipo oficial de su propia fecha y no al de hoy.
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